Del fondo del escenario había una caja con un número pegado. Cuando el Mago George la abrió, salió un niño.

Fue el sábado 3 de octubre, en TEDxLima. Él venía hablando de la imaginación, de cómo de chicos una caja nunca es una caja: es un castillo o un cohete. Y de cómo, al crecer, entre la edad y lo que la sociedad espera de nosotros, vamos perdiendo eso. La curiosidad se nos va, y con ella el asombro. Nos había hecho jugar con números que pedía al público, sumando y restando hasta llegar a uno que armamos entre todos. Era el mismo que estaba pegado en la caja. Y adentro estaba el niño, el niño interior del que hablaba.

Esa charla me movió mucho. Pensé en lo sencillo que es todo lo que usó: una caja, unos números. Y en que yo también quiero seguir asombrándome, y que ese asombro me sirva para hacer algo que ayude a alguien.

Después habló Gianmarco Guevara, y el auditorio cambió de tono. Contó una pérdida muy personal y el tiempo que pasó resentido con la vida por eso. No salió de ahí solo. Fue su hija quien le hizo ver que, en vez de lamentarse por lo que ya no tenían, podían agradecer el tiempo que sí tuvieron.

Me quedé con esa idea más rato del que esperaba. Agradecer lo que tenemos, lo que nos trajo hasta aquí, en lugar de quedarnos mirando lo que nos quitaron. Yo vivo quejándome: del sueldo, del tráfico, de la contaminación. Me sale sin pensar. Agradecer, en cambio, casi nunca me sale, y menos por lo malo. Y siempre he dicho que de los errores se aprende, así que algo les debo también a los míos.

Y entonces llegó Jinmy Espinoza, de Gurú Motivación. En su pódcast entrevista a peruanos que han llegado lejos, pero dijo que lo que le interesa no es el éxito, sino lo que pasaron antes: cuánto les costó, cuánto sufrieron. Y nos dejó una pregunta.

¿Cuál es la historia que hoy dirige tus decisiones?

La mía la supe ahí mismo. Hubo un momento en que yo no sabía cómo hacer las cosas, y me hubiera gustado que alguien se acercara y me dijera: «Mira, esto se hace así. Te lo digo ahora».

La historia que ahora dirige mis decisiones es esa: poder enseñar lo que sé. Sin límite de edad ni de sexo. Simplemente enseñar lo que sé.

Para eso decidí, desde el año pasado, capacitarme en cursos de aquí y del exterior, y sacar lo mejor de ambos. Quiero saber más para estar preparada cuando me toque enseñar.

Y no quiero hacerlo sola. Estoy armando una comunidad que se llama Tips que Transforman, para emprendedores y para gente que quiere aprender de marketing. Yo llevo lo que sé y ellos traen lo que han vivido en sus negocios, que es algo que ningún curso me va a dar. La idea es aprender juntos y salir adelante juntos.